miércoles, 15 de diciembre de 2010

2ª parte el arbol de navidad.

Como me gustaría ser  lo bastante grande para volar
atravesando el mar, tan erguidos como ellos.
Alegrate de tu juventud dijeron los rayos del sol,
alegrate de tu vigoroso crecimiento y de la nueva 
vida que hay en ti.
El viento besó al pino, y el roció le regó con sus lágrimas
pero el era muy joven y no emprendía las cosas.
Al acercarse la navidad los leñadores volvieron y cortaron
algunos pinos muy jóvenes, que ni en edad ni tamaño
 se parecían a él.
Siempre inquieto y anhelando marcharse, a estos pinos
que eran jóvenes y hermosos les dejaron todas sus ramos
y los llevaron fuera del bosque.

¿A donde los llevan con todas sus rallas? se preguntaba
¡nosotros lo sabemos, nosotros lo sabemos! piaron
los canarios, hemos visto por las ventanas allá en la ciudad,
como lo plantaban en una maceta y lo han puesto en el centro
 de una cálida habitación, y como lo adornaban con cosas muy
bellas bolas de colores, velas doradas, pasteles, juguetes,
¿ en sus ramas? y que paso luego? no vimos mas pero lo 
que vimos era precioso respondieron los canarios.
¡Tendré yo la suerte de ir yo alguna vez! exclamó el pino
con deleite.
Es aun  mejor que cruzar el océano yu juuuuuu que ganas 
tengo de que llegue la navidad, ahora soy tan alto y frondoso
como los que se llevaron el año pasado.
Seguro que me espera algo muy bello si no ¿para que 
 me iban adornar de tal modo? seguro de que es algo 
grandioso ¿pero  que podrá ser? ¡oh que dolorosa es 
la espera!



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